Huracán en el Masters de Augusta | Deportes

Un vendaval azota Augusta. Unos vientos huracanados de hasta 60 km/h zarandean a los golfistas. Cada golpe es un martirio. Los jugadores se paran encima de la bola y contienen el impacto a la espera de un poco de calma, mientras por el campo vuelan las gorras, las fundas de las sillas y los envoltorios de sándwich. Nadie está a salvo de unas condiciones muy duras que convierten la segunda jornada del Masters en un ejercicio de supervivencia. Sálvese quien pueda. Solo ocho golfistas consiguen bajar del par del campo en la ronda (el mejor del día fue el sorprendente sueco de 24 años Ludvig Aberg, con -3) y solo 14 están en números rojos en la clasificación general. Los estadounidenses Max Homa, Bryson DeChambeau y Scottie Scheffler comparten el liderato con -6. El vigente campeón, Jon Rahm, salvó el corte con mucho sufrimiento (+5), igual que Jose María Olazabal cuando ya se creía eliminado (+6), mientras que no hubo redención para Sergio García (+7).

Los pares son un tesoro en una jornada que ronda las seis horas de juego por partido debido a la dificultad para pensar y conectar cada golpe. Homa araña el -1 en el día. DeChambeau añade un golpe a su tarjeta inicial. El jugador de la Liga saudí hizo gala de sus cañonazos desde el tee de salida, pero en el green se dejó mucha de la ventaja ganada. También el número uno del mundo, Scheffler, sucumbe por momentos al poder de Eolo. Su primer bogey en este Masters llega después de 22 hoyos sin mancha, en la quinta parada de la segunda jornada, y carga con otro en la cuenta dos peldaños después. Nuevo bogey en el par cinco del 13, y tampoco puede aprovechar el par cinco del 15. Empató con Augusta al final de esta segunda jornada que vivió además el 24º corte consecutivo superado por Tiger Woods a sus 48 años. Una heroicidad.

El campeón estuvo contra las cuerdas. Jon Rahm también fue engullido por la ventolera. De entrada se quedó sin cazar el birdie en el par cinco del 2, el hoyo con mejor resultado bajo el par en su currículo en Augusta (-20), y cargó con un bogey en el par cuatro del 3 tras una extraña circunstancia: al patear perdió el green y tuvo que recurrir después a un approach. Llegaría otro bogey en el 6, en el 11, y la debacle en el 14. Después de un gran golpe de salida, y de salvar una escapatoria, la bola burló el hoyo en un putt corto y rodó cuesta abajo para alegarse del objetivo. El doble bogey le dejaba entonces fuera de juego, pero entonces surgió esa vena competidora del vigente poseedor de la chaqueta verde. Un birdie en el par cinco del 15 y otro con un putt embocado de más de 15 metros en el 16 le devolvieron al redil. En las peores circunstancias, el mejor Rahm.

“Prefiero tener lluvia que un huracán como éste. Son las peores condiciones que he tenido en Augusta. Mentalmente lo duro era el campo en sí”, analizó el hombretón de Barrika. Es la primera vez en su carrera que comienza el Masters con dos rondas sobre el par (73 y 76). Las distracciones por ser el vencedor el curso anterior y el anfitrión en la cena de los campeones seguramente no hayan ayudado a enfocarse plenamente en el juego. Tampoco el hecho de enrolarse en la Liga saudí, LIV Golf, con menos competencia y una jornada menos por torneo que en el circuito americano. De un año a otro, un Rahm con una marcha menos.

El vasco esquiva por los pelos la maldición española de la chaqueta verde. Ni Seve en 1981 y 1984, ni Olazabal en 2000 ni Sergio García en 2018 pasaron el corte al año siguiente de vestir la famosa prenda. Solo se salvó Olazabal en 1995, y ahora Rahm casi en el último instante.

Sergio García hace las maletas después de un final de ronda endemoniado: bogeys en el 15, 16 y 17 y doble bogey en el 18 al mandar la bola al bosque con el golpe de salida. Fueron cinco impactos de más en los cuatro últimos hoyos para 79 en el día, su peor vuelta desde los 81 con los que arrancó en 2018 la defensa de la chaqueta verde, y +7 en total. Desde que se coronó en Augusta en 2017 con el primer y único grande de su carrera, ha fallado el corte en el Masters en cinco de sus seis participaciones sigiuientes. Encendido, el castellonense se marchó sin decir ni pío ante la prensa.

También creía despedirse Olazabal (+6), que rema y rema con mucho pundonor hasta ahogarse en el agua del hoyo 12, en el corazón de Amen Corner, con un triple bogey. “Llevo más de 30 años viniendo aquí y pocas veces he jugado en estas condiciones. Al menos he disfrutado en el campo, hacía tiempo que no le daba tan bien. Pena por no pasar el corte, pero con la cabeza alta”, se sinceraba el doble campeón de la chaqueta verde, de 58 años, al acabar una ronda de +1. Sin saber, claro, que ese resultado le permitiría finalmente jugar el fin de semana. Hay maneras y maneras de entender la competición, y el vasco, el caballero del golf, el premio Princesa de Asturias, siempre representa los mejores valores del deporte aunque el resultado no fuera el necesario… O eso creía él.

Clasificación del Masters de Augusta.

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