El Girona es líder de la Liga tras remontar al Villarreal | Fútbol | Deportes

El Girona se encaramó al liderato de la Liga por primera vez en su historia. Al cabo de siete jornadas disputadas, el triunfo en La Cerámica consagró un proyecto serio y ambicioso que después de años de progreso ha destilado en un equipo vibrante, ordenado y generoso por su vocación atacante. Lo encabezan el brasileño Savinho, verdadera máquina de centrar, y el ucranio Dovbyk, amante de arremetidas y frentazos. Complemento perfecto y terror del Villarreal, doblegado cuando mandaba en el marcador por 1-0.

1

Jorgensen, Albiol (Matteo Gabbia, min. 77), Mandi, Alfonso Pedraza, Juan Foyth, Capoue (Ramón Terrats, min. 58), Parejo (Trigueros, min. 87), Morales (Ben Brereton, min. 77), Yeremy Pino (Ilias Chakkour, min. 58), Sörloth y Álex Baena

2

Girona

Gazzaniga, David López, Miguel Gutierrez , Arnau Martinez (Yan Couto, min. 52), Eric Garcia (Daley Blind, min. 88), Sávio, Iván Martín (Portu, min. 52), Aleix García , Yangel Herrera, Tsygankov (Jhon Solis, min. 88) y Dovbyk (Stuani, min. 69)

Goles 1-0 min. 49: Parejo. 1-1 min. 56: Dovbyk. 1-2 min. 61: Eric Garcia.

Árbitro José María Sánchez Martínez

Tarjetas amarillas Yeremy Pino (min. 15), Yangel Herrera (min. 57), Álex Baena (min. 87) y Miguel Gutierrez (min. 91)

Pacheta pronunció su desiderátum antes de meterse al banquillo este miércoles al caer el sol en Castellón: “Que aquí sea el primer sitio donde pierda el Girona, esa es la motivación”. La mitificación del Girona imbatido tras seis jornadas de Liga, equipo revelación del verano, comenzaba a cuajar en los campos de España de forma quizás algo prematura. Los medios de comunicación, los aficionados y los profesionales, igual que Pacheta, andan sedientos de estímulos en el inicio de lo que parece la travesía de un campeonato depauperado, las fuentes secas, el horizonte borroso de nubes de polvo. Del desierto del control financiero brotaba el Girona como una promesa de maravillas cuando lo recibió el Villarreal, el listón más alto que le ponían por delante tras la visita a San Sebastián el 12 de agosto.

El primer golpe correspondió al Villarreal. No habían transcurrido dos minutos cuando Morales —que arrancó desde el extremo derecho, posición que le obligó a duplicar esfuerzos fuera de su zona— remató sobre el larguero una jugada de Baena. La acción reveló la predilección del Villarreal por conducir sus avances hacia el flanco defendido por Eric García. También puso de manifiesto la ubicuidad de Alex Baena, primer beneficiario del modelo que propone Pacheta. Una tonelada de responsabilidad para el volante andaluz, heredero del magnífico Trigueros.

El Girona no se descompuso. Anticipó de entrada su comportamiento a lo largo de todo el encuentro. Donde Eric García sufrió para llegar a tiempo siempre le auxilió David López. Sobre la experiencia de su central más firme, Míchel, el entrenador, ha fomentado un funcionamiento que proporcionó a su equipo una ventaja estratégica cada vez que perdió la pelota. Porque mientras que el Villarreal no supo estirar su presión a campo contrario, replegado apresuradamente cada vez que su rival conseguía hilar dos pases seguidos, el Girona consiguió defender al hombre en repetidas ocasiones. Morales, Parejo, Capoue y Baena sufrieron para liberarse de sus marcas, mientras que Aleix García respiró y pensó con mucha más calma cada vez que recibió la pelota de sus centrales. En estos ejercicios oscuros de presión y contrapresión se impusieron los jugadores del Girona sobre sus adversarios. Por esa vía del trabajo sordo emparejaron el duelo contra un Villarreal de plantilla más cualificada.

Bajo la dirección de Parejo y Capoue, durante una hora, el Villarreal llegó más veces y con más peligro a las inmediaciones de la portería de Gazzaniga. Jeremi Pino puso a prueba al portero con un tiro seco. Pero la hinchada groguet no vivió una tarde tranquila. Al salir del vestuario en el descanso, Morales enunció su preocupación: “Hay que concretar las ocasiones, y hay que intentar parar esas contras que nos tiran ellos”, dijo en DAZN.

La presión adelantada del Girona y las aperturas reiterativas hacia Savinho para que corriera al espacio comenzaban a ser un tormento para el Villarreal. Fue con el partido abierto cuando una jugada de Capoue y Morales por la banda exhibió la ternura de Miguel Gutiérrez e Iván Martín. Desbordado por un caño, Iván Martín hizo falta a Capoue sobre la raya del área y el árbitro pitó penalti. Parejo metió el 1-0. Pero el Villarreal siguió aferrado a sus individualidades para sostener una ventaja cada vez más amenazada. Cinco minutos más tarde, las olas rompieron el dique.

Lanzado una y otra vez a la espalda de la defensa local, Savinho se batió en una cadena interminable de duelos con Juan Foyth. El argentino respondió con su rigor y su agresividad habituales a lo que parecía una amenaza previsible. Savinho culminaba todas sus acciones con un intento de centro. Rara vez con éxito, pero pertinaz. Al filo de la hora de partido, Foyth flaqueó y Savinho realizó el envío que añoraba. Lo remató Dobyk en el segundo palo, con permiso de Mandi y de un nerviosísimo Jörgensen. “El 1-1 nos hizo daño”, lamentó Pacheta después. El cambio de Capoue por Terrats tampoco ayudó a su equipo.

El Villarreal entró en crisis. Sucumbió a la presión y al torrente de centros de Tsygankov y Savinho. Cundió el pánico en la defensa. A la salida de un córner, después de otra acción de Savinho, Eric García cabeceó el gol definitivo. Un gol histórico, pues concede al Girona el primer liderato de la Liga de su historia.

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