El feminismo toma las calles pese a la división del movimiento y la bronca política | 8M: Día de la Mujer

El movimiento feminista ha vuelto a salir a las calles de más de 40 ciudades españolas este 8M. Y ha conseguido reunir a decenas de miles de personas, aunque siga sin cerrarse la herida que se abrió en 2022 a cuenta de la ley trans y la forma en la que abordar el problema de la prostitución. A esa brecha, que ha derivado otro año más en la convocatoria de manifestaciones segregadas en algunas ciudades, entre ellas Madrid, se ha unido el tiempo desapacible en gran parte del país. Pese a que la asistencia quede lejos de las históricas protestas de 2018, cuando cientos de miles de personas llenaron las calles de 120 urbes españolas con una sola voz, el feminismo ha demostrado que sigue teniendo una gran capacidad movilizadora (con cifras de asistencia algo más altas en la capital que el año pasado, según la delegación de Gobierno).

De hecho, más que la división que lastra al movimiento feminista desde hace dos años, que en este 8M ha sido menos ruidosa, lo que realmente ha marcado la celebración del Día Internacional de la Mujer ha sido la polarización política que vive el país y que ha golpeado de lleno esta jornada reivindicativa con gruesas acusaciones cruzadas entre PSOE y PP. Mientras la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), cargaba contra los males de la “revolución feminista” que ataca “al hombre, la familia y la maternidad”, desde el PSOE se acusaba a los populares de no haber estado nunca “a favor de los derechos de las mujeres”. Mientras el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acusaba a algunas responsables políticas de banalizar el feminismo, el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, sostenía que había formaciones que “han malversado la idea de feminismo para enfrentar a la sociedad”.

En las calles, la división de las feministas se ha hecho explícita más en las cabeceras de las manifestaciones que entre las mujeres que estaban más atrás, cuyas posturas eran más matizadas. En Madrid, en las primeras filas de la manifestación de la comisión 8M —la mayoritaria y transinclusiva—, al poco de comenzar la marcha, han gritado por los megáfonos: “¡Que se escuche ese grito, otra vez llenando las calles, esta es la mani de todas y de todes, porque somos diversas, porque somos las feministas que llevamos saliendo a las calles desde los años setenta!”. Entre las personas que seguían esta pancarta, sin embargo, la crispación no era tal. Varias consultadas por este periódico ni siquiera sabían que había otra manifestación. “Pensábamos que este año ya se iban a juntar. Todas tendríamos que estar juntas para reivindicar lo mismo, que es la igualdad, pero el feminismo es tan amplio que hay grupos que deciden separarse”, decía Beatriz, de 35 años.

La Delegación del Gobierno ha cifrado en 30.000 los participantes en esta manifestación (las organizadoras han multiplicado esa cifra hasta el medio millón). Marcharon tras una pancarta en la que se leía: “Patriarcado, Genocidios, Privilegios #SeAcabó” (un guiño a las futbolistas de la selección española de fútbol, y a la canción de María Jiménez, fallecida recientemente). Dentro, también abundaban las pancartas y proclamas de apoyo al movimiento trans.

Cucún, como se hace llamar una señora de 72 años que lleva más de 20 en el movimiento feminista, reivindicaba la unión de las feministas y la inclusión: “Me parece que abarca derechos para más personas. No tengo nada en contra de las trans ni entiendo que por estar en contra de la ley trans hayan hecho esta división. Lo lógico sería seguir juntas, todas recordamos aquella unitaria de 2018 que fue fantástica”.

Prostitución

A un par de kilómetros de allí, con la canción de Ni una menos, de Rebeca Labe, la marcha abolicionista y contraria a la ley trans ha comenzado su manifestación con una pancarta en la que se leía “La prostitución no es un trabajo. ¡Abolición ya!”. Según la Delegación del Gobierno, 4.000 personas han asistido a esta marcha; las convocantes han elevado ese número hasta las 30.000.

Si se atiende solo a las cifras dadas por la Delegación de ambas marchas, la participación en las calles de Madrid ha aumentado. El pasado año salieron 27.000 personas, frente a las 34.000 de este. Además, la manifestación contraria a la ley trans ha perdido fuelle (de 10.000 a 4.000).

La organización de esta última marcha ha hecho este año ocho reivindicaciones principales, definidas en su manifiesto: denuncia del “genocidio” israelí contra Palestina; la exigencia de políticas contra la brecha laboral; el rechazo a la “cultura de la violación” y la reivindicación del abolicionismo; la defensa de la sanidad pública y los servicios sociales; contra la “explotación reproductiva y el mercado de óvulos”; contra el “borrado de las mujeres” y la “idea reaccionaria del cuerpo equivocado; por la coeducación y el reconocimiento cultural de las mujeres, y contra la violencia machista y la “justicia patriarcal”.

—¡El feminismo es abolicionista! ¡Tranquila, hermana, aquí está tu manada!

La madrileña Loreto de la Carrera, psicóloga de 48 años y con más de 20 en el activismo, ha agarrado un megáfono y ha liderado los cánticos durante los primeros 25 minutos. “Nosotras entendemos que el territorio político es un cuerpo que hay defender”, dice. “El feminismo se está organizando contra varios ataques que se están produciendo, como el lobby proxeneta, el ataque de la ultraderecha y el lobby trans. Nosotras somos las del cuento del lobo, que viene, que viene, y va a venir. Necesitamos cambiar la mentalidad. No se puede acceder al cuerpo por dinero”.

A la marcha han acudido mujeres de todas las edades, como Tomi Chávez, una extremeña de 72 que se vino a Madrid hace más de 50 años. “Yo reivindico el derecho de las mujeres porque siempre hemos sido dejadas de lado. El sexo débil trabaja siempre y he tenido que cuidar a mis hijos. Mi marido también, claro, pero yo más”, decía.

Cabecera de la manifestación contraria a la 'ley trans' por la calle Alcalá de Madrid.
Cabecera de la manifestación contraria a la ‘ley trans’ por la calle Alcalá de Madrid. Claudio Álvarez

Más del doble del tiempo a los cuidados

En Barcelona, donde la convocatoria ha sido unitaria, la Guardia Urbana ha cuantificado en 40.000 las personas asistentes, frente a las 100.000 que calcularon las organizadoras. Tras la cabecera de esta marcha, un centenar de antorchas indicaban el camino a sus compañeras reclamando la igualdad laboral, al grito de “el feminismo será anticapitalista o no será”. Junto a ellas, Menchu Gutiérrez, la secretaria de mujeres y políticas LGTBI del sindicato Comisiones Obreras en Barcelona, subrayaba la importancia de recordar que el 8M es el día de la mujer trabajadora: “Es importante no olvidarnos de ese apellido, hoy representamos a todas las mujeres de la clase trabajadora”. Gutiérrez recordaba que las mujeres destinan más del doble del tiempo que los hombres a los cuidados del hogar y de las personas dependientes.

Pero no solo Madrid y Barcelona han acogido manifestaciones este 8M: se han celebrado en 40 urbes, entre ellas Burgos, Segovia, Langreo, La Palma, Jaén… que también han reunido a miles de personas. En Valencia, la Delegación de Gobierno ha cifrado la afluencia a una de las manifestaciones, la convocada por la Coordinadora Feminista, en más de 20.000 personas. Mientras, en la manifestación que partió antes, convocada por la Asamblea Feminista, había más de 5.000 personas, si bien no hay estimación oficial, solo una muy oficiosa transmitida por policías locales. En Sevilla, la policía ha estimado 4.500 personas y en Málaga, 13.000.

De la banalización a la malversación

Por la mañana, el Gobierno ha celebrado un Consejo de Ministros extraordinario y monográfico con motivo del 8M, en el que se ha adoptado una declaración institucional. “España es un país feminista y un referente internacional en materia de igualdad”, se sostiene en el texto, donde se repasan algunos de los progresos de los últimos años. Pero se advierte: “Estos avances no deben conducirnos a la inacción o al conformismo”. Porque, como vienen advirtiendo las encuestas en los últimos años, entre los hombres más jóvenes es entre los que más cala el machismo y se niegan las desigualdades de género. Lo explicaba, en una de las marchas, Dolores Alfaro, de 15 años, que estudia en un centro madrileño. “Es habitual escuchar a algunos compañeros de clase decir que las mujeres solo servimos para limpiar o para hacer tareas de casa. Lo dicen como de broma, pero creo que es algo muy serio”.

Hacia ese sector de hombres descontentos se dirigían las palabras que la presidenta madrileña ha lanzado también este viernes al preguntar en voz alta, durante un acto sobre el 8M, “cuándo es el día del hombre” para hablar de sus problemas. Díaz Ayuso ha acusado a la “revolución feminista” de orquestar un “ataque al hombre, la familia y la maternidad”. En la misma línea, Feijóo ha insistido en que “la malversación del concepto de feminismo acompañará a este Gobierno los meses que le queden”.

Desde Santiago de Chile, donde se encuentra de viaje oficial, Pedro Sánchez ha contestado a Díaz Ayuso: “Si la presidenta Ayuso es presidenta de la Comunidad de Madrid, también [lo] es, como consecuencia, de la lucha de muchas mujeres que incluso perdieron la vida” por “reivindicar la igualdad real”. Sánchez ha criticado a las responsables políticas que “banalizan el feminismo” y ha advertido de los pasos que está dando la llamada “internacional ultraderechista”, que pretende “atacar consensos” construidos a lo largo de décadas. “Lo hemos visto hoy, 8 de marzo, con el feminismo, o con la igualdad real entre hombres y mujeres”.

No ha sido el único choque entre izquierda y derecha este 8M. El Partido Popular ha difundido varios vídeos con un mensaje con la fotografía de Sánchez con un “recordatorio”: “Este 8M no te olvides de las víctimas de la ley del solo sí es sí”. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, ha cargado contra el PP durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros: “El PP nunca ha estado a favor de los derechos de las mujeres; ha encontrado en Vox la horma de su zapato”. “Más que nunca tenemos que reivindicar este 8M porque hay muchas fuerzas que están pugnando porque nuestros derechos se retrotraigan”, ha añadido Redondo, en referencia a los cinco gobiernos autonómicos compartidos por PP y Vox, más los 140 ayuntamientos que comparten.

La ministra ha estado después en el acto institucional con motivo del 8M que se ha celebrado en el Museo del Prado, donde ha defendido que “la igualdad es la auténtica política de Estado” y ha afirmado que “todavía queda mucho por hacer, especialmente en violencia machista”. También ha advertido contra “un negacionismo que niega la violencia de género y niega los avances en derechos”.

Medidas

En el Consejo de Ministros de este viernes se han aprobado también algunas medidas concretas, como el anteproyecto de la ley orgánica integral contra la trata y la explotación de seres humanos, que la pasada legislatura se había quedado en un cajón por el adelanto electoral. Esta norma otorgará el derecho de las víctimas a percibir el Ingreso Mínimo Vital, ser consideradas como colectivo prioritario para acceder a una vivienda pública, recibir asistencia letrada durante todo el proceso, percibir indemnizaciones con cargo a los bienes decomisados y obtener un certificado temporal de residencia y trabajo. La principal novedad es que todas estas prerrogativas se concederán sin la necesidad de que las presenten denuncia. “Es una ley que no es punitivista, es una ley fundamentalmente centrada en la prevención, en la sensibilización de las víctimas”, ha resaltado la ministra de Igualdad. Además, el Ejecutivo ha anunciado el reforzamiento del sistema VioGén para evitar que las víctimas de violencia machista se queden sin protección policial de manera “prematura” y la concesión de ayudas económicas destinadas a víctimas de violencia sexual.

La ministra de Sanidad, Mónica García (Sumar), ha anunciado en otro acto que su departamento presentará a las comunidades autónomas un protocolo, en el marco del próximo Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, para garantizar que las mujeres puedan elegir dónde ejercer su derecho a la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), asegurando la equidad territorial.

Manifestación de estudiantes en el Día de la Mujer en Valencia.
Manifestación de estudiantes en el Día de la Mujer en Valencia. Mònica Torres

Durante la mañana se han sucedido los actos de conmemoración de este 8M. En la calle, las principales protagonistas han sido las estudiantes. “Por séptimo año, miles de jóvenes estudiantes han vaciado las aulas” en una gran huelga feminista para “dejar claro” a los partidos políticos que están “cansados de escuchar muchas promesas”, explicaba Laura Luengo en la explanada del teatro Arriaga de Bilbao. Ella es la portavoz de Ikasle Sindikatua (Sindicato de Estudiantes, en euskera), convocante de la manifestación. “Estamos hartas de andar con miedo por la calle y de tanta impunidad. Y también estamos cansadas de escuchar promesas por parte del actual Gobierno, que no se materializan en un cambio real”, ha lamentado Luengo.

En el caso de Madrid, la marcha de las estudiantes ha arrancado en la Puerta del Sol, y ha finalizado frente al Ministerio de Justicia para protestar por la sentencia del caso Alves. Alrededor de un millar de estudiantes han participado. La portavoz del sindicato estudiantil Libres y Combativas, Coral Latorre, ha criticado la “impunidad de Alves por ser famoso, multimillonario y con poder”. El exfutbolista fue condenado hace dos semanas a cuatro años y medio de prisión por violar a una mujer en la discoteca Sutton de Barcelona y fue el primer caso mediático juzgado con la ley del solo sí es sí. En el manifiesto leído delante del ministerio para concluir la marcha estudiantil, Latorre ha hecho referencia a los tiktokers Petazetaz, detenidos hace una semana por drogar y agredir sexualmente a cuatro chicas menores de edad y grabar los actos. “Nosotros ponemos las muertas y aquí no pasa nada”, han gritado al unísono los estudiantes concentrados. Las concentraciones estudiantiles estaban convocadas en 12 comunidades autónomas y en las principales ciudades del país.

1.245 asesinadas desde 2003

Vestidas de blanco, con caretas del mismo color, varias decenas de mujeres han partido de la plaza de Cibeles de Madrid para protestar contra los feminicidios. El movimiento se llama la Santa Compaña Feminista, porque quieren representar simbólicamente las almas de las mujeres asesinadas por el hecho de serlo. El movimiento está presente en otra veintena de ciudades y, entre todas, quieren sumar las más de 1.245 mujeres que han sido asesinadas por sus parejas o exparejas desde que comenzó el recuento oficial en 2003.

Ana, una de sus portavoces, reivindica que en realidad son muchas más: “Desde hace poco se empiezan a contabilizar otros feminicidios, pero en esa lista no están todas: faltan mujeres prostituidas, víctimas de violencia sexual o asesinadas por desconocidos [hasta hace poco solo se contabilizaban las asesinadas por sus parejas o exparejas]. Estamos aquí para reivindicarlas a todas, para pedir que se priorice la lucha contra la violencia machista, que se haga un conteo real de todas las víctimas y además queremos que se haga un comité de crisis permanente porque se asesina una mujer cada semana, aproximadamente, según cifras del Consejo General del Poder Judicial, así que realmente serán muchísimas más”. 

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