El CSD exigirá mañana a la Federación que se desmarque ya de Rubiales | Fútbol | Deportes

Pedro Rocha y Víctor Francos, presidente del Consejo Superior de Deportes (CSD), se verán cara a cara en la tarde de este martes por primera vez desde que el dirigente extremeño, designado a dedo por Luis Rubiales como presidente interino de la Federación Española de Fútbol, asumiera el cargo el pasado 27 de agosto. En la noche de ese mismo día, Francos y Rocha mantuvieron una protocolaria conversación telefónica tras la que acordaron verse en persona.

El Gobierno está expectante por conocer cuál es la hoja de ruta que ha emprendido Rocha respecto al rotundo anuncio que difundió la federación a través de un comunicado el citado 27 de agosto y así se lo hará saber. En la nota federativa, la Comisión de Presidentes de las territoriales además de pedir de manera conjunta —algunos se resistieron— la dimisión de Rubiales, anunciaba cambios profundos estructurales. Una semana después no hay señales de la renovación organizativa proclamada por Rocha y los barones de las territoriales.

En la federación continúa el secretario general Andreu Camps, que en su empeño por mantener el rubialismo, envió el pasado 25 de agosto una carta a la UEFA en la que puso en peligro la participación de los equipos españoles y de la selección en las competiciones internacionales. Fuentes ministeriales aseguran no entender cómo Camps, hombre fuerte de Rubiales, no ha presentado aún la dimisión después de la misiva enviada al organismo europeo.

Tampoco hay noticias de que Rocha haya dado orden de cortar la relación mercantil con el asesor jurídico externo Tomás González Cueto, pese a que el despacho GC que dirige tiene como asociado a Ramón Caravaca, tío carnal de Jaime Caravaca, miembro del Tribunal Administrativo del Deporte. Este tribunal deportivo, contra el criterio de la denuncia que le envió el CSD, calificó solo como grave el beso no consentido de Rubiales a Jennifer Hermoso. Por este motivo, el Gobierno no pudo suspender provisionalmente al dirigente de Rubiales como ya ha hecho la FIFA. La continuidad de González Cueto también tiene en alerta al CSD sobre si las intenciones reales de Rocha son desmarcarse de Rubiales.

Con la excusa de que, tras ser derrotada en Glasgow por Escocia (2-0), España se juega el viernes en Tiflis, ante Georgia, y el martes 12 en Granada, ante Chipre, encarrilar su pase a la Eurocopa 2024, el presidente interino pretende retrasar los cambios anunciados para no alterar la concentración de la selección, según ha podido saber este periódico de fuentes federativas.

Tampoco está Rocha por la labor de promover ni un adelanto electoral ni la moción de censura contra Rubiales porque, según las mismas fuentes, cree que no es el momento idóneo. Sin embargo, ni Rocha ni cuatro de los barones, Jacinto Andrés Alonso (La Rioja), Antonio García Gaona (Ceuta), Diego Martínez (Melilla) y José Miguel Monje (Murcia) tuvieron reparo alguno en firmar a favor de la moción de censura que Rubiales promovió en septiembre de 2017 contra Ángel María Villar, del que fue su delfín cuando era presidente del sindicato de futbolistas (AFE).

Los cuatro dirigentes regionales citados, que tampoco dudaron en traicionar a Villar, forman parte del núcleo duro del rubialismo y secundan a Rocha en no promover la moción de censura, pese a que varios de sus homólogos como Salvador Gomar (Valencia) o Rafael del Amo (Navarra) sí están a favor. Hasta ahora, la petición conjunta de pedir al unísono la dimisión de Rubiales ha sido un mero maquillaje para calmar al Gobierno. Todos sabían de antemano que el mandatario suspendido no la aceptaría.

Rocha, que tiene intención de mantenerse en el cargo hasta que se inicie el procedimiento electoral previsto para 2024 por ser año olímpico, tampoco es partidario de un adelanto electoral. A esas elecciones podría presentarse Rubiales si la FIFA no le inhabilita, si la RFEF no ha promovido una moción de censura o si el Gobierno no ha encontrado la vía para destituirlo.

Más allá de que vaya a prescindir del seleccionador femenino Jorge Vilda, que es un blanco fácil por la negativa de las 23 campeonas del mundo a regresar a la selección y por sus aplausos a Rubiales en la asamblea del 25 de agosto, las sospechas gubernamentales de que Rocha está maniobrando a favor de Rubiales aumentan cada día que pasa. Francos sabrá este martes de primera mano a qué juega Rocha. Si a discípulo de Rubiales en la distancia o a dirigente dispuesto a lavarle la cara a la federación. Lo primero no será consentido por el Gobierno, dispuesto a ir hasta el final hasta acabar con el rubialismo.

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