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Colombia y el reto del envejecimiento: en 2070, uno de cada tres mayores de 75 años

Colombia está atravesando un rápido envejecimiento de su población, lo cual representa significativos retos sociales, económicos y en las políticas públicas para los años venideros. Pronósticos oficiales señalan que para el 2070, cerca de un tercio de los colombianos superará los 75 años, un cambio demográfico sin igual que afectará de manera considerable la estructura de la sociedad y la economía del país.

Esta transformación demográfica se debe, en gran medida, a una marcada reducción en la tasa de nacimientos y a una constante elevación en la longevidad. Entre los años 2019 y 2024, la cantidad de nacimientos disminuyó en más del 30%, al tiempo que la población que supera los 60 años ha aumentado de forma continua, impulsada por los progresos en salud pública y mejoras en las condiciones de vida. Este proceso avanza con mayor rapidez que en otras naciones que tradicionalmente han afrontado desafíos parecidos, como Japón.





Implicaciones del Envejecimiento de la Población

El envejecimiento de la población tiene varias repercusiones. Desde una perspectiva económica, se anticipa una disminución paulatina de la fuerza de trabajo, proyectada para suceder entre 2043 y 2045, lo que podría influir en la productividad y restringir el avance económico sostenido. Asimismo, la cobertura del sistema de pensiones en Colombia sigue siendo insuficiente, dejando a un gran número de adultos mayores en situación vulnerable. Además, el sistema de salud deberá ajustarse para atender el incremento en la demanda de servicios especializados en enfermedades crónicas y cuidados extendidos.


La distribución de este envejecimiento no es homogénea en todo el territorio nacional. Algunas regiones, como Quindío, Risaralda, Tolima y la capital, presentan una proporción considerablemente mayor de población adulta mayor, superando el 20% en algunos casos. Estas zonas requieren una planificación específica para mejorar la infraestructura, facilitar el acceso a servicios de salud adecuados y diseñar políticas públicas que respondan a las particularidades locales.

Considerando esta situación, la siguiente legislatura tiene el desafío de crear y llevar a cabo estrategias completas que aseguren el bienestar social de los adultos mayores y fomenten su participación activa en la comunidad. Es esencial reforzar el sistema de pensiones, extender la cobertura y elevar la calidad de los servicios de salud orientados a este grupo. También es importante promover políticas de empleo para personas mayores y adecuar el entorno urbano para que las ciudades sean más accesibles y seguras.

El envejecimiento poblacional también abre oportunidades para repensar el modelo social y económico del país. La experiencia, conocimiento y habilidades de las personas mayores pueden ser un aporte valioso si se promueven espacios para su participación activa. Además, la atención a esta población puede estimular el desarrollo de nuevas industrias y servicios, como los vinculados al cuidado y bienestar.

Por Jenifer Sandoval

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